Cuando una puerta se cierra…

…otra se abre. A donde te conduzca es lo de menos. Lo importante es tener los ojos bien abiertos todo el rato, para ver esas puertas con claridad y para absorber con gozo toda la información, hasta el mas mínimo detalle que la experiencia que te espera al cruzar esa nueva puerta te pueda reportar.

Olvidate de la frustración por lo que no has conseguido. Deja de preocuparte por el futuro y mira a lo que tienes delante de los ojos, te ira muy bien así.

“Tras la puerta”, fotografía de Delia Panpahoy, 2012

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