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El martes, 26 de abril de 2016, a las 5 de la tarde mi amado Antuan Camuñas dejó el cuerpo en el que ha habitado durante 50 años e inició su viaje de vuelta a la Casa Universal entregándose al Misterio.
Siento una Paz profunda, mucho mayor que el dolor inmenso de despedirme del cuerpo amado, de sus caricias, su sonrisa y su mirada llena de estrellas y universos.
Ha sido un privilegio compartirnos estos años, con tanta intensidad que muchas veces nos dejaba sin aliento. Ha sido un tiempo de perfeccionarnos y pulir nuestras almas como diamantes, en la inmensidad de un amor que nos sobrepasaba y había que ampliar más y más el alma para darle cabida. Y también en lo que parecían ser pruebas durísimas, que nos obligaban a dinamitar nuestros límites e ir más allá, siempre más profundo y más lejos.

Y allá íbamos, juntos, exploradores y compañeros inseparables, sabedores de que la Vida está llena de regalos y que su generosidad nunca cesa, incluso en la noche más oscura o el la tormenta más larga. Juntos, desde la primera vez que nos miramos a los ojos y ya supimos.
Siempre quisimos levantarle la falda al Misterio y mirar lo que había debajo. Siento una gran alegría al saber que él ya Sabe.
Y ahora yo también sé algo más, no porque lo entienda desde los límites de mi mente humana, sino porque lo siento profundamente en mi corazón, desde esta Paz que va más allá de mi dolor. Sé que todo está en orden en este maravilloso Universo, y lo único que puedo hacer es entregarme y Confiar.
Delia, 28 de Abril, 2016.

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