Medicina Vs. Magia


Estaba leyendo Un Curso de Milagros ahí donde califica a la medicina cómo “magia”. No lo explica mucho pero se da a entender que la medicina alopática lo que vende es puro ilusionismo, en paralelo con la ilusión que nos produce la percepción de esta realidad fisica que vivimos.
Según la definición de la wikipedia “el ilusionismo, vulgarmente denominado magia, es un arte escénico , subjetivo, narrativo y espectáculo de habilidad e ingenio, que consiste en producir artificialmente efectos en apariencia maravillosos e inexplicables mientras se desconoce la causa que los produce. Estos efectos (…) se conocen vulgarmente como trucos de magia.”
Los trucos de magia se basan en el conocimiento y la aplicación de ciertas leyes físicas o químicas o fisiológicas, mas sencillas o mas complicadas, pero que pasan desapercibidas para el ojo común y que producen un efecto de transformación ilusorio en el espectador.
Es lo mismo que hace la medicina alopática: aprovechando sus conocimientos en física, bioquímica o fisiología ataca la primera causa aparente que encuentran de un síntoma o de una enfermedad, mediante determinado fármaco o técnica, y haciendo desaparecer durante un tiempo mas o menos largo los síntomas, inducen a los pacientes a creer que han curado la enfermedad, cuando en realidad no han tenido en cuenta ni las causas emocionales ni espirituales que subyacen a todo “proceso de salud”, que son muy anteriores a las causas físicas en todos los casos.
Lo que llamamos enfermedades no son otra cosa que procesos de salud, encaminados a devolvernos la salud integral (mental, emocional, fisica y, sobre todo, espiritual) que se ha visto desequilibrada por las actitudes que determinadas emociones o creencias vinculadas a emociones nos hacen tomar, hasta el punto de manifestarse ese desequilibrio en nuestro cuerpo.
Hacer “magia” puede salvarnos la vida en un momento dado, con una intervención quirúrgica o biomecánica en el cuerpo en un caso de urgencia, pero nunca nos va a curar integralmente de una enfermedad.O mejor dicho, nunca va a resolver por si sola un proceso de salud.
Podemos engañar nuestro cuerpo con un medicamento que resuelva puntualmente unos síntomas, e incluso engañar nuestra psique depositando una fe ciega en la medicina que proporcione una curación aparente (lo que viene a ser un placebo), incluso muy larga en el tiempo, pero no puedes engañar a tu alma.
Si los síntomas finalizan pero no hay un cambio en nosotros o en nuestra vida después de todo el proceso algo falla. El cambio puede ser pequeño o grande, normalmente proporcional a las dimensiones del desequilibrio físico. La buena noticia es que muchas veces hacemos esos cambios sin apenas darnos cuenta, pero por ello se nos escapa observar que el verdadero precursor de la sanación es el cambio. Además el síntoma te conduce siempre a una actitud concreta y puntual que es una metáfora de la actitud que necesitas sanar en tu vida.
En las enfermedades agudas, puntuales, los cambios suelen ser también ocasionales, destinados a ese momento, y muchas veces la misma sintomatología es la que nos obliga, a la fuerza, a realizar ese cambio y eso es suficiente. Por ejemplo la causa emocional de la gripe es la de no hacer caso a una intuición, es un conflicto de olfato, de no hacer caso a tu olfato que te advierte de un peligro y este te termina afectando. La gripe te repara las mucosas y termina “renovandote” el olfato. Al mismo tiempo si tienes una gripe esta te lleva a un estado de postración y de aislamiento que te permite pasar el duelo de culpabilidad por no haber hecho caso de tu intuición.
En las enfermedades mas graves y crónicas también sucede esto mismo pero los cambios han de ser mas profundos y sostenerse en el tiempo después de que los síntomas pasen, pues hay una costumbre enraizada o una creencia fija desencadenante que es necesario transformar. Aquí el cambio al que te obliga el síntoma o los síntomas solo es la metáfora del cambio que mas tarde hay que sostener en el tiempo. Por ejemplo una mujer que padece fibromialgia, una enfermedad que tiene que ver con creencias masoquistas en las que es necesario “sacrificarse ” por los demás o por su familia, sus síntomas la obligan a rendirse y no hacer nada, renunciar a sus responsabilidades “cargantes” y cuidarse ella misma. (La metáfora de cuidarse a uno mismo está casi siempre ligada a la mayoría de las enfermedades graves)
Así que mas valdría que revisáramos con meticulosidad nuestra vida y nuestro estado en general después de un tratamiento convencional a una “enfermedad” seria o grave, pues si nos congratulamos de o aspiramos a estar igual que antes de los síntomas, mal asunto, porque nos estaremos dejando guiar por la ilusión de un truco de magia.
Y si es que nos encontramos comenzando un proceso, podemos acudir a la medicina alopática con cautela, siempre que lo creamos necesario (puede salvarnos la vida en un momento dado) pero sin olvidarnos centrarnos en nosotros mismos para encontrar la dirección del cambio que el mismo proceso nos está indicando.


Poder encontrar toda las claves de ese proceso sería lo ideal y para eso podemos ayudarnos de herramientas tan buenas como la Bioneuroemción, la Descodificación Biólogica o la NMG, pero recordad que sin ser especialistas en esas herramientas es posible poner atención, escuchar al cuerpo y los síntomas para entender que quieren decirnos con sus mensajes, para comprender hacia dónde nos proponen cambiar.


En contraposición al médico-brujo que te vende humo con su ilusionismo podemos establecernos y reafirmarnos como pacientes-chamanes que somos capaces de interpretar la realidad y conectarnos con los mensajes del mundo inconsciente para facilitar nuestro transito por la realidad consciente.
De este modo, alineados cuerpo, mente y emociones con nuestro espíritu, le abrimos camino a la verdadera magia, que no necesita de trucos. Le abrimos la puerta a la salud que es el estado natural de nuestro Ser.

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