Tiempo y Oportunidad

Espiral Numérica – Delia Panpahoy / Antuan de la Rue, 2002 – 2012.

¿Cuanto tiempo has tardado en darte cuenta que has perdido el tiempo?

¿Cuanto te ha costado reconocer que te atascas en las mismas dificultades una y otra vez, por muchas horas que te pases dándole vueltas en tu mente el solucionarlas?

El tiempo, realmente, no puede perderse. Es una ilusión creer que se pierde pues siempre está sucediendo. Pero los momentos si se desvanecen, eso es lo que nos deja la sensación de pérdida.

Las oportunidades ocurren siempre, sucesivamente, y podemos ir dejándolas pasar una y otra vez. Cada vez que dejamos pasar una oportunidad de solucionar una dificultad, una oportunidad de evolución, preparamos a la siguiente para que se haga todavía mas evidente, mas visible. porque en verdad queremos verla, tomar conciencia y superarla. Pero ¿cómo las oportunidades/dificultades se van haciendo más evidentes? Revistiéndose de dolor.

El síntoma en el cuerpo aflora con dolor. En nuestras relaciones, los sentimientos nos duelen. En nuestra vida, las situaciones nos duelen. Y no podemos desviarnos de esa llamada que se convierte en grito. Es porque es el momento. Es la oportunidad que llama de nuevo, y llama mas fuerte.

¿Es ahora que tus dificultades se muestran dolorosas? ¿Es ahora que tu cuerpo, tu alma o tu vida te duelen? Será que tu cuerpo, tu alma o tu vida te están llamando. Será que es el momento de no dejar pasar la oportunidad de trascender las dificultades y crecer con ello.

Todas nuestras dificultades o bloqueos, en cualquier ámbito de nuestra vida, el emocional, el mental, el económico o el físico, en lo creativo… Todas proceden de contratos que hemos hecho a nivel inconsciente desde la niñez. Contratos con viejas creencias, con viejas emociones y maneras de entender o resolver, expresadas por nuestro núcleo familiar y procedentes de las generaciones anteriores y ancladas mediante la cultura, la religión, la moral, la tradición. Son formas de entender la vida alejadas de lo que la vida Es y que van creando repetitivamente los síntomas que muestran, a las claras, toda esa disfuncionalidad.

Tu síntoma físico, tu enfermedad. O tu dificultad de relacionarte en pareja de una manera adecuada. O tu miedo paralizante que te impide darte en profundidad. O tus enormes dudas tan opacas que no permiten ver mas allá. O tu sentimiento de impotencia para crear la vida que quieres o como quieres. O tu recurrente fracaso laboral, económico, sentimental, de tu proyecto de vida. Todos son espejos de un “error”, un contrato equivocado que firmaste y que albergas en tu interior.

Salir del error es tan sencillo como comprenderlo, compadecerlo, perdonarlo. Ponerte a fluir con lo que Eres es la inmediata consecuencia.

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